Exclamación de satisfacción o interrogante. ¿Cómo exponer la sensación que desde el pasado viernes tenemos los médicos de Atención Primaria de toda Andalucía tras conocer las medidas que nuestra Consejería ha publicado en aras de mejorar nuestras condiciones laborales y retributivas?
A primera vista, desde luego nos felicitamos al comprobar que esta Consejería se esfuerza en cumplir las promesas que realizó a nuestro colectivo al comenzar su mandato ( antes en campaña electoral) y se comienza a avanzar en temas tan sensibles como la equiparación salarial (aun lentamente, muy lentamente) o se desandan viejos caminos de inequidad e injusticia como suponía el complemento de exclusividad. Es por ello que, a priori, junto con las otras nuevas medidas adoptadas en esta última mesa sectorial (como las que intentan recompensar el esfuerzo realizado durante la pandemia por los sanitarios, la normalización de la nómina atrasada de los interinos o reconocer los horarios más penosos) , nos felicitamos y reconocemos una voluntad real de cambio en la gestión de la sanidad por parte de este gobierno.
Sin embargo, una vez pasada la primera impresión, enseguida surgen las preguntas: ¿A este ritmo vamos a conseguir la equiparación salarial? ¿A este ritmo vamos a lograr frenar la fuga de médicos? ¿Con “aguinaldos” podemos mantener el sobreesfuerzo y agotamiento “estructural” que soportan las plantillas de Atención Primaria, incluso al margen de crisis sanitarias? Y lo que como Basta Ya nos preocupa quizá aun más: ¿Dónde se encuentra entre estas medidas la apuesta real por reforzar la Atención Primaria?
El complemento de exclusividad era un claro elemento discriminatorio que sufrían los médicos que con igual jornada y responsabilidad eran penalizadas sus nóminas en 850€ si en su tiempo libre ejercían cualquier otro trabajo, ese trato no lo ha recibido otros profesionales, ni siquiera los enfermeros. Esto ha sido causa de una discriminación y merma tal en las retribuciones que ha empujado a muchos médicos a abandonar la sanidad pública. Esta medida además hace más atractiva la vuelta de muchos médicos que se fueron, tenemos escasez y los necesitamos trabajando con nosotros.
Nos entristece enormemente que desde la Consejería se haya decidido mantener por ahora otra enorme discriminación. En los hospitales el exceso de trabajo que la escasez de plantilla o de recursos estructurales no absorbe se resuelve ofreciendo trabajar más horario por las tardes pagando un complemento llamado Continuidad Asistencial. En Atención Primaria el trabajo que nos rebosa porque las plantillas están infradimensionadas y/o porque sistemáticamente hay ausencias no cubiertas se resuelve incrementando el número de citas en el mismo horario, reduciendo el tiempo por paciente, y eliminando o reduciendo actividades imprescindibles y de gran valor para la población (la formación de los profesionales, la docencia de los MIR, la atención domiciliaria, las actividades comunitarias, la investigación…). Las consecuencias las pagamos los profesionales, que estamos extenuados y nos sentimos hondamente maltratados; y los pacientes, que corren el riesgo de sufrir los errores que en mayor grado comete un médico que se encuentra en ese estado, que se queda sin referente porque cada día le atiende un médico o enfermero diferente rompiendo la imprescindible continuidad de la atención, y que sufren esperas a veces dañinas porque por más que se prensen o se inserten citas el tiempo no da para más.
Apostar por la Atención Primaria no puede quedarse en un discurso bonito, cuando descendemos a los hechos comprobamos que hay un trasfondo de minusvaloración y de desconocimiento de los contenidos y la importancia de nuestro trabajo. Cada consulta, telefónica o presencial, lleva implícita poner al servicio del que consulta un conocimiento científico enorme y encajarlo en la integridad y necesidades de esa persona. El que quiera que venga y lo haga con la pericia y con los resultados con que lo hacemos nosotros (sin negar que hay áreas de mejora). Estamos hartos de que muchos nos resten valor, y que ello además repercuta en nuestra salud, en el salario, en el necesario mantenimiento de nuestra vocación y en la atención y salud de nuestros pacientes.
La inequidad de inversión en la Atención primaria frente a la Hospitalaria está en la base de esta discriminación y en el trato que sufrimos los profesionales, es obvio que se financia mejor aquello a lo que se le da más importancia. Y esto es un enorme error que se repite insistentemente en nuestro país y en Andalucía a pesar de que TODOS LOS POLÍTICOS de todas las ideologías están ya de acuerdo en que es IMPRESCINDIBLE reforzar la Atención Primaria avanzado hacia el 20% del presupuesto de sanidad prometido para esta legislatura (con el objetivo del 25%). Un error aún más inexplicable en la situación actual de pandemia donde la Atención primaria es la encargada de detectar, diagnosticar y aislar los casos de COVID 19, a los contactos y frenar así el contagio. Y si fallamos en eso porque estamos desbordados, cansados y faltos de recursos, tendrá consecuencias graves , porque no dudamos de que eso influirá y mucho en que haya una segunda oleada o sea mayor de lo que pudiera prevenirse. Lo pagaremos en los hospitales, en la salud y la vida de muchos, y en nuestra ya maltrecha economía.
La actual crisis por la pandemia de la Covid-19 ha acelerado ciertos cambios en nuestro nivel asistencial que han puesto de manifiesto los jirones que tenía en sus costuras. Algunos de ellos han sido obligados en busca de la imprescindible seguridad ante los contagios y con ellos hemos descubierto que, no solo eran necesarios, sino que, se puede decir ya, es imprescindible se mantengan, tanto por seguridad de los pacientes y profesionales (no solo ante la Covid) como en busca de una atención de mayor calidad que la que se venía prestando, más ágil y eficiente.
Entre estos cambios teníamos ya conocimiento previo a la pandemia de la idea de nuestra Consejería de implementar medidas que la pandemia ha acelerado:
La atención telefónica, que se ha desarrollado permitiendo un control y seguimiento de pacientes incluso en los momentos más duros de la pandemia.
El triage por parte de enfermería para la valoración de patologías agudas, redireccionando correctamente y con seguridad a los pacientes hacia el profesional, el momento y el lugar más adecuados, descongestionando consultas y mejorando la atención.
Desburocratización de las consultas, con el refuerzo que para ello está suponiendo la colaboración con las Unidades de Atención al Ciudadano (nuestros administrativos, la UVMI, la coordinación con los hospitales, …).
Y como no, el disponer de unas agendas razonables tanto en tiempo de consulta para los pacientes como para otras funciones tan importantes en Atención primaria como son la asistencia domiciliaria, la labor comunitaria o la formación e investigación. Nos es grato oír desde voces autorizadas de la Consejería como se nos prometen, ya sí a corto plazo, límite de un total de 30 pacientes al día, con al menos 10 minutos en las agendas y huecos para el resto de funciones señaladas. Queremos verlo y el momento es ya.
Este tipo de medidas, demostrada su efectividad, han de desarrollarse y posicionarse adecuada y definitivamente pues son parte, desde nuestro punto de vista, de las mejoras en un modelo de apuesta real por mejorar la Atención Primaria.
Por último, confiamos también en que sean resueltos ya los concursos de traslados y OPEs pendientes para poder ir normalizando las plantillas así como regularizando los puestos de dirección y cargos intermedios de acuerdo a la doctrina manifestada en los tribunales y para que se homogeneicen las directrices de la Consejería en todo el territorio andaluz.
Que la Atención Primaria deje de ser una especialidad “de difícil cobertura”.
¿Esperanza?¡Esperanza! Ya le toca a Primaria. Continuará…