Hace 2 años que el PP y Ciudadanos, apoyados por Vox, llegaron al gobierno andaluz tras una campaña electoral en la que el PP abanderó la defensa de la Atención Primaria y prometió hacer realidad todas y cada una de las reivindicaciones que los médicos de Basta Ya llevábamos tiempo planteando públicamente.
Nombraron consejero a Jesús Aguirre, médico de Atención Primaria y antiguo integrante de la Plataforma 10 minutos, asociación predecesora de la actual Basta Ya que luchó por la AP entre 2000 y 2007.
En un principio pareció que la intención era dar cumplimiento a sus compromisos, si bien había que reconocer que la situación de partida era muy mala. Profesionales con una sobrecarga de trabajo enorme, con precariedad en el empleo, con bajos sueldos, con una falta evidente de medios y recursos para hacer bien el trabajo, y con una proliferación de directivos autoritarios tipo capataces más o menos disimulados dispuestos a tolerar e imponer esas condiciones aprovechándose de la precariedad y de la imposibilidad de muchos de nosotros para poder emigrar huyendo de esas condiciones laborales. La población ha sufrido la falta de acceso a medios diagnósticos adecuados, la atención por profesionales casi siempre exhaustos y con prisas, la falta de camas hospitalarias, unas listas de espera intolerables, instalaciones en muchos casos tercermundistas…
Recuperando el hilo, en Andalucía nombraron un Consejero en principio pro Atención Primaria y éste nombró a un Gerente para el Servicio Andaluz de Salud, Miguel Moreno, que se manifestó de la misma condición y empezó a actuar en consecuencia. Inexplicablemente, o posiblemente debido a lo anterior, duró poco. Fue sustituido por Miguel Ángel Guzmán cuya experiencia como gestor venía de la Sanidad privada y que, a pesar de que mantiene un discurso pro Atención Primaria, no está actuando en ese sentido. Prometió una reforma de la AP para marzo de 2020, luego para septiembre y ha llegado 2021 sin cumplir sus compromisos. La reforma que planteó en marzo se limitaba a algunas medidas organizativas, sin dinero ni plantilla detrás para abordarla en profundidad, y ni siquiera esas medidas se han implantado aún en todos los centros de Andalucía.
De nuestras reivindicaciones aún no se ha dado cumplimiento a ninguna, algunas parecen estar encaminadas; otras, la mayoría, aún nada; y en algunos temas, debido a la pandemia y a decisiones erróneas, incluso hemos empeorado. Las repasamos brevemente:
- No se ha dimensionado la plantilla fija de la Atención Primaria a pesar de la necesidad imperiosa de ello en numerosos puntos de la geografía andaluza. No se ha planteado su ampliación a pesar del agravamiento de la carga de trabajo por la pandemia, los efectos colaterales y de la necesidad de fidelizar a los médicos para que no emigren.
- No se ha resuelto la precariedad de la plantilla. Aunque en este tema no seríamos justos si no señaláramos el trabajo realizado hasta ahora en este y en otros temas por la Dirección General de Personal, a cargo de Pilar Bartolomé, si bien aún no se han materializado las resoluciones de las numerosas opes y traslados. En contrapartida, los malos gestores están utilizado los contratos de refuerzo covid, con una duración de sólo 1-2 meses en plena pandemia, (ahora hasta el 30 de abril), para cubrir con ellos plazas vacantes en vez de con interinidades.
- No se han democratizado la mayoría de los centros de salud (directores médicos elegidos por y entre los profesionales de los centros) dando respuesta a la necesidad de participación de los profesionales. Del prometido Decreto de cargos intermedios, que iba a publicarse hace más de 1 año y que tenía que dar respuesta a ello, nadie habla. Algunos cargos y gerentes han sido un acierto. Otros no han dado el resultado esperado y a pesar de ello se mantienen, así como muchos directores tóxicos que en su mayoría provienen de la época del PSOE y siguen con el mismo estilo despótico y manipulador de antes. Y así estamos afrontando la pandemia..
- No hay el menor avance, ni se nombra, en la necesaria participación ciudadana en la gestión del sistema sanitario público.
- Seguimos vetados en la prescripción de pruebas diagnósticas en la mayor parte del territorio andaluz. Nos tratan como a médicos de segunda y enlentecen innecesariamente el acceso de los pacientes al diagnóstico y al tratamiento.
- No se ha hecho realidad la tan prometida limitación de las agendas de trabajo de los médicos ni los 10 minutos mínimos por cita. En el último verano se han seguido produciendo abusos indescriptibles y hemos sufrido agendas de hasta 80 y 100 pacientes sin el menor pudor y sin que cesen a los directores de esos centros. Seguimos atendiendo 40-50 pacientes/jornada en muchos centros mientras la población tiene la percepción de que están cerrados o somos inaccesibles. Hemos percibido poco esfuerzo de la administración en desmentir y explicar bien la situación.
- El contenido de nuestro trabajo sigue sin ordenarse de forma que el médico de AP atienda sólo lo que es de su competencia. Nos siguen citando trabajo que corresponde a los administrativos, a los enfermeros o al hospital. Hay centros donde enfermería sigue sin triar a los pacientes sin cita a pesar de las instrucciones emitidas para ello, y nadie prioriza el resto salvo para las solicitudes de atención por covid. Muchos centros ni siquiera se han organizado bien para ese tema. Hay un serio problema de gobernanza que impregna el sistema.
- La atención telefónica ha agravado ese problema debido a que somos los más accesibles de todo el sistema sanitario gracias al acceso directo a una cita telefónica a través de Salud Responde (app, telefóno o por clicksalud+). La atención presencial en los centros se ha limitado a favor de la telefónica pero mientras no se ha reforzado y organizado suficientemente la obtención de las citas a nivel administrativo ni de Salud Responde.
- La consulta telefónica tal y como está planteada se ha convertido en la nueva forma de masificar nuestro trabajo, y con frecuencia está suplantando o retrasando la atención presencial. El teléfono se come nuestro tiempo. Esto produce ineficiencia, ineficacia, frustración y desánimo en los profesionales, daños en la salud de los pacientes, está repercutiendo en todo el sistema sanitario público, y generando el crecimiento y enriquecimiento de la sanidad privada. Nuestras múltiples quejas y las de los ciudadanos están siendo desoídas.
- La decisión de no contratar rastreadores tras el confinamiento y hacer recaer esa tarea sobre los médicos y enfermeros de la AP cuando no es de Atención Primaria si no de Salud Pública, supuso el colapso más absoluto de los centros de salud durante el verano y hasta hace muy poco tiempo. Lo hemos pagado en salud y vidas durante la segunda oleada y sorprendentemente el o los responsables de ello aún no han sido cesados.
- No hay mejoras en cuanto a la duración de las jornadas de 24 horas, tampoco se habla de ello.
- La necesaria formación en horario laboral para mantener nuestra competencia era escasa, pero ahora prácticamente ha desaparecido.
- Las mejoras salariales sólo han repercutido en la hora de guardia y en la exclusividad, complemento del que se han beneficiado sólo los que trabajaban simultáneamente de forma privada. Los médicos de AP seguimos discriminados respecto al hospital en la misma medida que antes.
- No vamos a ahondar en la falta de medios de protección que hemos sufrido los profesionales sanitarios y sus consecuencias, pero sí queremos que conste que ahora que ya supuestamente no faltan, en numerosos centros no nos los facilitan con la periodicidad necesaria. También nos pone en grave riesgo a profesionales y pacientes que en algunos centros no se filtran los pacientes con síntomas compatibles con covid en la entrada, así entran por todas las dependencias, y nos llegan a los profesionales cuando no llevamos la indumentaria de protección necesaria.
- Los métodos coercitivos han aflorado en distintas formas. Desde cartas como la que nos dirigió el Gerente del SAS a los profesionales, hasta expedientes disciplinarios como el que el Gerente del Distrito Málaga ha abierto a nuestra presidenta. Y ello entendemos que va dirigido a que guardemos silencio sobre lo que ocurre.
- No se ha incrementado sensiblemente el porcentaje de presupuesto destinado a la AP más que lo impuesto por las circunstancias de la pandemia y para dar respuesta a ella.

La actual situación ha puesto en evidencia el valor de la Sanidad Pública y de la Atención Primaria. Hemos tenido 40 años desde que se inició la reforma de la AP para poder vislumbrar y experimentar la potencialidad de la AP. Son incalculables las vidas que podemos haber salvado o prolongado con nuestro trabajo, más aún ahora con la pandemia, y necesitamos algo más que aplausos y palabras de agradecimiento para seguir haciéndolo y, sobretodo, para hacerlo bien.
La AP está llena de profesionales cargados de experiencia, conocimientos y compromiso decididos a avanzar en la reforma del sistema sanitario público con eje en la AP. El momento es AHORA, nos queda aún mucha pandemia que sufrir y que atender, aún con las vacunas, e indudablemente ésta no será la última. De hecho ya estamos inmersos en la siguiente pandemia que se va a prolongar aún más años: la de los efectos colaterales del covid. Los médicos de Basta Ya estamos dispuestos y pidiéndolo a gritos, gran parte de la población también. ¿Lo está el actual gobierno andaluz o va a seguir mareando la perdiz y retrasando lo inevitable?.
El precio del retraso ha sido, es y seguirá siendo muy elevado.

Circular: 01/2020 Fecha: 1 de abril de 2020 De: Dirección Gerencia Servicio Andaluz de Salud A: Todos los/as profesionales, sanitarios/as y no sanitarios/as del Servicio Andaluz de Salud Asunto: Prohibición de comunicar datos sobre pacientes de Coronavirus COVID-19.
…Por todo ello, se les recuerda a todos los/as profesionales del Servicio Andaluz de Salud la obligación que tienen de guardar secreto sobre cualquier información a la que accedan, en el ejercicio de su actividad profesional, relativa a pacientes afectados por el coronavirus COVID-19, así como sobre aquellas materias que han sido reservadas, reglamentariamente, al ámbito del Ministerio de Sanidad. EL DIRECTOR GERENTE DEL SERVICIO ANDALUZ DE SALUD