Hemos leído con atención los presupuestos que los partidos en el gobierno proponen para el 2021 en Andalucía. Cuán grande ha sido nuestra sorpresa cuando hemos encontrado lo siguiente:

  1. El presupuesto para la Sanidad Pública no crece lo suficiente. Destinan 11.553 millones de euros, poco más que en 2020, un presupuesto que no contemplaba el gasto generado por la pandemia, nadie sabía lo que iba a ocurrir.  El presupuesto de 2020 ha sido tan insuficiente para la actual coyuntura que el gobierno andaluz ha tenido que destinar dinero extra a la sanidad, y, a pesar de ello, ha decidido no pagar en torno al 17% del complemento de productividad a toda la plantilla del SAS (más de 100.000 trabajadores),  previsto para final de octubre. Esta cantidad corresponde a una compensación económica por el trabajo realizado en 2019 y este complemento supone más del 10% de las retribuciones totales que un médico percibe en todo el año.
  2.  Ese presupuesto es obvio que no puede incluir la ampliación y creación de plantilla para la Atención Primaria, tan necesaria ya antes de la pandemia,  ampliamente prometida en campaña electoral y también después, y que tan perentoria es en la actualidad, si es que queremos controlar la pandemia en Andalucía y no pagarlo en enfermedad, muertos y pobreza, y más enfermedad y más muertos aún por ella.
  3. No contempla aumentos salariales para los médicos al margen de lo pactado este año (exclusividad para los que no la cobraban y 2 € más la hora de guardia), a pesar de la prometida equiparación salarial con el resto del país durante esta legislatura. ¿Acaso piensan equipararlo todo en 2022? Porque ese es el año para el que se espera una auténtica recesión económica y que no haya manga ancha por parte de Europa para el cumplimiento del déficit. Es indispensable resolver la precariedad, las condiciones laborales y los bajos salarios porque la fuga de médicos del sistema sanitario público andaluz es escandalosa, y más aún lo va a ser en breve si esto no cambia, al menos en Atención primaria. Hay zonas sin pediatras, sin médicos de familia o donde si los hay son extracomunitarios sin título homologado, vamos, una barbaridad. No podemos ni queremos tolerar el trato ni las cargas de trabajo que soportamos, y que tendremos que soportar en mayor grado si los médicos siguen huyendo.
  4. En el borrador de los presupuestos se institucionaliza los contratos a tiempo parcial en Sanidad y Educación. Una precariedad que ahonda aún más en que un médico no quiera trabajar para la sanidad pública andaluza.

Los centros de salud están colapsados incluso aunque han empezado a contratar más auxiliares de clínica y administrativos.

Los pacientes están muy irritados porque les falta su médico. Y no crean que lo del teléfono va a seguir funcionando indefinidamente; eso sirve para situaciones de alarma como durante el confinamiento, para informar, para cosas ligeras y poco más, salvo que médico y paciente se conozcan muy bien, situación que la precariedad laboral de estos años han dificultado en gran medida. Hay una acumulación enorme de pacientes con patologías pendientes de valorar en profundidad.

Los médicos estamos agotados y no podemos más. ¿Quieren mantenernos así? La huelga silenciosa de médicos que comenzó hace años (http://mimagnificopediatra.blogspot.com/2008/02/la-huelga-silenciosa.html?m=1) continuará su marcha migratoria pero a ritmo de maratón.

¿Hasta cuándo creen que lo vamos a soportar nosotros y nuestros pacientes sin movilizarnos de forma contundente? Sin una Sanidad Pública con profesionales, medios y tiempo suficientes para hacer bien nuestro trabajo y sin morir en el intento cada día, no saldremos airosos de esta Pandemia. La Atención Primaria sigue postergada. Estos presupuestos son un suicidio para Andalucía.

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